Designed by VeeThemes.com | Rediseñando x Gestquest

Cuando los mitos se asoman al mar 46. Raimondo di Sangro.

Raimondo di Sangro, príncipe de Sansevero. Del libro editado por el Museo.

 

Cuenta la leyenda, o quizá la historia, vaya usted a saber, en boca de Cesare d’Engenio Caracciolo, que allá por el siglo XVI, un hombre encadenado que llevaban a la cárcel pasó delante del jardín del palacio de Sangro, cuando vio cómo parte del muro del jardín caía y aparecía la Virgen. El hombre, que al parecer era inocente, prometió que donaría una lápida de plata si se demostraba esa inocencia del crimen que le imputaban. Poco después salió de la cárcel y cumplió su promesa. La imagen se convirtió en un lugar de peregrinación y oración. Tiempo después, Giovan Francesco Paolo de Sangro cayó enfermo y pidió la intercesión de la Virgen. Cuando hubo sanado construyó en el lugar una capilla que llamó de Santa María de la Piedad o Piatatella. Desde entonces, hacia 1590, el lugar se convirtió en el mausoleo o panteón de la rica y noble familia de Sangro.

Fue su hijo Alejandro, patriarca de Alejandría y arzobispo de Benevento, quien la transformó en la iglesia actual y colocó las primeras esculturas. La capilla permaneció inalterada durante décadas hasta que el séptimo príncipe de Sansevero, Raimondo di Sangro, en 1749, inició su transformación en un templo barroco con rasgos iniciáticos.

Raimondo, que quedó huérfano de madre muy joven, estuvo al cuidado de su abuelo Paolo, a quien fue confiado por su padre a la muerte de su madre. Su padre se marchó a conocer mundo y los placeres de la vida. Abuelo y nieto mantuvieron una intensa relación. Su abuelo se preocupó de que recibiera una esmerada educación.

La vida de Raimondo daría para escribir una novela o para inspirar un personaje de película. Educado en el colegio Clementino de los Jesuitas de Roma, pronto demostró un gran dominio de las matemáticas, la pirotecnia, la ingeniería y la alquimia. Se movió entre la ciencia, la técnica y el ocultismo.

Carlos de Borbón, nuestro futuro Carlos III, le nombró Caballero de Cámara al conocer su genio. Su experiencia le llevó a colaborar en labores arquitectónicas y en técnicas militares. Abandonado el ejército se dedicó a sus invenciones. Y se incorporó a la Logia Masónica Napolitana, de la que llegó a ser Gran Maestre.

0 comments:

Publicar un comentario