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Los saris son el color de la India 40 (2011). Desayuno con nebulosa.


 

Mandawa debió parte de su revitalización actual a los restauradores Aman Nath y Francis Wacziang, que rescataron del abandono fuertes y palacios de la India y los dotaron de nuevos usos.

En 1980 invitaron a un grupo de turistas franceses para que se interesaran por la ciudad. Entre aquellos turistas se encontraba el escritor Dominique Lapierre, autor de varios libros sobre el país. A su regreso a París destacó la belleza del lugar.

Los hermanos Singh, propietarios del fuerte de mediados del siglo XVIII, decidieron transformarlo en un hotel. Después se construyeron otros complejos hoteleros y se habilitaron estancias en la ciudad para un creciente turismo. Con esos antecedentes estaba claro que no podíamos ignorar Mandawa y que había que incluirla en nuestro itinerario del día, aun a costa de otros lugares.

Nos costó levantarnos. La causa se denominaba resaca. Un tierno dolor de cabeza se había apoderado de nuestro entendimiento. Las maniobras matinales fueron más pesadas que de costumbre.

El desayuno fue magnífico. Al ser sólo dos huéspedes en todo el hotel, el desayuno fue a la carta. Abrir el buffet hubiera sido un dispendio. Surly volvió a atendernos con una sonrisa y con la lentitud secular del país. Gozar de un buen desayuno a base de tortilla, tostadas, zumo y café con calma, sin agitación, era un bálsamo, pero empezaba a darnos un poco de corte por Krishna, nuestro conductor, que llevaba esperando un buen rato.

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