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Los saris son el color de la India 15 (2011). Encuentro con la religión sikh.


 

Hacia el oeste, más allá de Connaught Place, se encontraba el principal templo sikh. Gurdwara Bangla Sahib fue construido en el lugar donde descansó el octavo gurú, Harkrishan Dev, en su visita a la capital en 1664.

Krishna aparcó el coche en un parque subterráneo (mi tío no se acordaba de él) y nos entregó un paraguas para la visita. El paraguas lo dejamos en una pequeña sala anexa al templo junto con el calzado y nos prestaron unos pañuelos color naranja para cubrirnos la cabeza. Un sikh alto y amable nos dio unos pequeños consejos, explicaciones e instrucciones en italiano y español. Nos advirtió del peligro de resbalar.

"No hay hindúes, no hay musulmanes; no hay más que un dios, la Verdad Suprema", manifestaba Nanak, el fundador del sikhismo. Trató de conciliar las dos grandes religiones que se enfrentaron en el Punjab en el siglo XV. Intentó aglutinar y armonizar monoteísmo y politeísmo. Era una religión monoteísta con un dios supremo.

En el siglo XVIII, y con la decadencia del imperio mogol, fundaron su propio reino en el Punjab bajo el maharajá Ranjit Singh. Los ingleses lo anexionaron en 1849. En tiempos de Indira Gandhi renacieron sus sueños de independencia. La represión en el Templo Dorado, en Amritsar, su lugar más sagrado, desencadenó la venganza de los sikhs: asesinaron a la primera ministra.

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