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Por el corazón de la via Francigena 73 (2014). Santa Croce: un pabellón de hombres ilustres.

 


Atravesamos la ciudad hacia la Santa Croce. Pasamos ante tiendas tradicionales, el palacio di Parte Güelfa, una zona más alternativa y la amplia plaza con la fachada al fondo.

En una foto de la revista Traveler, de Condé Nast, la plaza de la Santa Croce aparece tomada por los chavales entregados al fútbol. La fachada, de vistoso mármol blanco y verde, contrasta con la portería. Refleja que es un barrio popular de Florencia y que los jóvenes también se divierten en la ciudad.



En las inmediaciones estuvo el anfiteatro romano. En la remodelación medieval de 1294, Arnolfo di Cambio, el de la catedral y la Signoria, proyectó esta fachada. Como toda gran plaza previa a un monumento, le da realce, teatralidad, solemnidad. Esa plaza ha acogido a muchos feligreses que tuvieron que seguir las misas en ella cuando estaba repleto el templo. También fue lugar de torneos, festivales, competiciones, el calzio storico o las ejecuciones de herejes en tiempo de la República de Savonnarola.

La Iglesia toma su nombre de una astilla de la Santa Cruz donada por San Luis de Francia, aunque lo que la singulariza es haberse convertido en una especie de pabellón de hombres ilustres. Aquí yacen Miguel Ángel, Rossini, Galileo, Ghiberti o Maquiavelo. Un monumento funerario honra la memoria de Dante, que está enterrado en Rávena. Se conservan unas reliquias de San Francisco, la capucha y su cinturón, en la capilla Castellani.

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