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Por el corazón de la via Francigena 23 (2014). Siena desde las alturas. la torre del Mangia

 


La catedral asoma sobre los edificios más modestos. Frente al palacio Público, el palacio Sansedoni con su torre, en otro tiempo más alta, el Chigi-Zondadari, las fachadas de ladrillo bañadas por el sol.

La fuente Gaia era el destino del agua transportada por un acueducto desde 25 kilómetros. La alegría de los actos que acompañaron su inauguración le dio nombre. Los paneles originales del importante escultor local Jacopo della Quercia se encuentran en el hospital de la Scala. Agrupa al mayor número de turistas, que aprovechan el sol tranquilo del invierno.

-Los paneles muestran a Adán, la Sabiduría, la Esperanza, la Fuerza, la Prudencia, la Virgen con el niño, la Justicia, la Caridad, la Templanza, la Fe, dos ángeles y la expulsión de Adán y Eva.

Carlos tiene espíritu escalador y no puede dejar de subir a la torre más alta. Ayer se tomó un respiro. Se ha propuesto entrenarme y que baje esos kilos de más que me impiden estar en forma. Nos rascamos el bolsillo: ocho euros por cabeza. Compramos las entradas combinadas para el palacio y otros monumentos. Una pequeña fortuna.



La torre del Mangia, del Tragón, por el apodo de su primer campanero, se eleva a 102 metros. La escalera es estrecha. Han limitado el número de sufridores afortunados a treinta, con lo que mejor subir antes de que lo intenten los grupos y con el frescor de la mañana. Toma ritmo, acompasa la respiración y para cuando lo digan las piernas. El Mangia se comió el ascensor.

El premio es la mejor vista de la ciudad, una ciudad uniforme, medieval, que se extiende a nuestros pies. La brisa nos da aliento.

Aquella iglesia es San Francisco, con el oratorio de San Bernardino, el otro santo local, a sus pies; entre la iglesia y las colinas, el verdor del campo. La catedral y su espigado campanile están al alcance de la mano; más tejados de alturas diversas hasta ella. Al sudoeste asoma un campanario, se acaba la ciudad, reptan las calles. Otro complejo eclesiástico hacia el sur: anuncian los puntos cardinales, son las referencias necesarias. Se abre un valle verde, inhabitado, boscoso. Allí, San Jorge. Buscamos nuestra cotidiana calle. Un poco de bruma. Algunas iglesias no las adivinamos ni con el plano. Se intuye el trazado de las murallas. La sombra de la torre se apoya en el Campo. Descendemos.

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