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Dos peregrinos en tiempo de pandemia 76 (Camino Inglés). Tránsito: experiencias y filosofías.

 


De catedral campana

grave, triste y sonora,

cuando al rayar del día

tocando el alba suenas,

en marco silencioso

doblando melancólica,

esas tus campanadas

no sé qué despertares me recuerdan.

 

Follas novas. Rosalía de Castro.


Puedes dejar que el viaje pase y que no afecte en nada tu vida anterior. El viaje atraviesa tu ajetreada vida rápidamente y regresas a la seguridad de tu hogar siendo el mismo, retomando tu vida en el mismo lugar y con las mismas circunstancias que antes de su inicio. Entre el pasado y el futuro no se habrán desbordado varios días sino un tenue suspiro vaporoso sin ningún poder transformador. Para eso, mejor quedarse en casa sin maltratar los pies y el cuerpo. Para eso, mejor contemplar el paisaje en una postal, en una foto de un amigo o en internet, en un documental o en cualquier otro medio que no te obligue a salir del confort de casa. Rompo mi aislamiento porque el Camino siembre una variación imposible de conseguir por ningún otro medio.

Al recorrer un camino por primera vez tenemos la sensación de que es más largo de lo que verdaderamente es. Si, además, cambias el medio de transporte, mucho más.

Nos despertamos con tiempo suficiente para prepararnos con calma y por si hubiera cualquier eventualidad que nos retrasara. Para evitar sorpresas, decidimos tomar un taxi. La parada, a pocos metros del hotel, estaba repleta de ellos. En pocos minutos nos dejó en la estación de autobuses. Era un lugar bastante impersonal y desacostumbradamente vacío Estaba claro que la pandemia había recortado los desplazamientos.

La mayoría de las ventanillas permanecían vacías. En una de ellas preguntamos y nos redirigieron a otra en que nos confirmaron los detalles. El billete se pagaba directamente al conductor. Entramos en la cafetería y desayunamos un café y un bollo. Alargamos nuestra estancia hasta que fuimos conscientes de que había otros usuarios que necesitaban nuestra mesa. No se permitía el servicio en barra y se animaba la afluencia de viajeros.

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