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Dos peregrinos en tiempo de pandemia 62 (Camino Inglés). Iria Flavia y Prisciliano I.

Traslatio de Santiago de Cereixo

 

Pronto se acaba en la vida el triste peregrinar.

Los hombres pasan, tal como pasa nube estival.

Las piedras quedan. Cuando yo muera, tú, catedral,

tú, parda mole, pesada y triste,

cuando no sea, tú aún serás.

Folla novas. Rosalía de Castro.

 

Según leí en El báculo y la ballesta. Diego Gelmírez, fue el papa Urbano II, el que exaltó al cristianismo para lanzarse a la Primera Cruzada y recuperar Jerusalén, quien dictó una bula autorizando el traslado formal de la sede episcopal desde Iria Flavia, actualmente Padrón, a Compostela, o a la tumba que se suponía era del Apóstol Santiago. Los clérigos ya residían en la nueva sede desde hacía tiempo. La bula fue entregada en 1095 al obispo Dalmacio. Además, los obispos de Compostela, en adelante, no estarían sometidos a ningún otro metropolitano, excepto al de Roma.

La referencia a Padrón o Iria Flavia me recordó una teoría que Fernando Sánchez Dragó vertía en su libro Gárgoris y Habidis en relación al destino final del campo de estrellas, del camino iniciático ancestral. Éste sería Iria-Padrón. Atienza recordaba que Iria fue secularmente sagrado y que era el origen de todo el mito jacobeo. “Un proverbio medieval –escribía Sánchez Dragó- aconsejaba al romero rendir viaje en Padrón”.

Atienza trazaba una relación entre ambos lugares mediante una roca que se encontraba bajo el altar de la catedral y que se afirmaba que fue la piedra a la que se ató la barca, en Iria, que transportaba al Apóstol:

El Padrón –o Pedrón- que se conserva bajo el altar de la iglesia del Apóstol, lleva una inscripción romana y podría muy bien haber sido un pequeño menhir votivo, pero la tradición jacobea lo hace pasar por la piedra en la que se ató la barca que transportaban el cuerpo santo.

En mis visitas a la catedral de Santiago nada me comentaron sobre este aspecto. Excitaba más mi curiosidad por la fuerte vinculación de ambos lugares vinculados con el santo y con el destino final de la peregrinación, ahora que estábamos cerca de concluirla. Y mayor confusión se alzaba con otras referencias de Atienza:

El conjunto rocoso que se dice fue el lugar desde donde predicaba el señor Santiago tiene toda la apariencia de un altar druídico. Conviene tomar en cuenta, además, que si pocas probabilidades existen de que el cuerpo de Santiago arribarse efectivamente a Galicia, aún las hay menores de que el Hijo del Trueno pisara vivo aquellas tierras. Santiago, en este sentido, es el nexo simbólico de unión entre los antiguos cultos y las creencias cristianas. Representa, además, la solución perfecta de continuidad que, precisamente en este lugar de Padrón, se clarifica del todo porque se acumulan los restos que califican el enclave como lugar secularmente sagrado, tanto desde el punto de vista exotérico como ocultista.

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