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Dos peregrinos en tiempo de pandemia 49 (Camno Inglés). Hospital de Bruma.

 


Estábamos cerca de Hospital de Bruma, donde confluían el camino de Ferrol y el de Coruña. El pueblo languidecía en el sopor de la tranquilidad impuesta por las circunstancias sanitarias. Lo más relevante era el albergue municipal. A la salida estaba su iglesia y el cementerio. Aconsejaban ir bien abastecido o dirigirse a Mesón de Vento, el pueblo más cercano que contaba con buenos servicios.

El albergue estaba cerrado y temimos que lo estuviera de forma definitiva. Un cartel lo negaba. Se abría exclusivamente para alojar a los peregrinos y a esa hora permanecía cerrado. Bruma contó con el único hospital de la zona. En el último tercio del siglo XII ya era mencionado. Quizá su más ilustre visitante fue el emperador Carlos I, en 1520, durante su viaje desde Santiago a La Coruña.



Hace años, en una visita al Hospital Tavera, de Toledo, el guía nos comentó que la idea de los hospitales para peregrinos se acercaba a un lugar donde se confortaba a los mismos para un buen morir. Los avances médicos eran escasos quien llegaba enfermo no continuaba en su propósito. Los que presentaban cuadros breves recibían remedios que les permitían continuar y completar la peregrinación.

La existencia de ladrones que asaltaban a los peregrinos provocó que la Iglesia de Compostela y la nobleza local fundaran el hospital y varias iglesias (según Xacopedia). Los bandoleros eran otro elemento más en el Camino. Las crónicas sobre asaltos y robos eran innumerables y no distinguían a siervos de nobles. Por ello era siempre era conveniente viajar en grupo y, a ser posible, con protección armada.

No dedicamos mucho tiempo a la pequeña aldea.



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