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Dos peregrinos en tiempo de pandemia 47 (Camino Inglés). Santa María de Beira.

 


Un cartel anunciaba: “Abegondo, concello de futuro”. Otro, resaltaba la importancia de A Cruz de Beira, en la parroquia de Santa María de Beira. En las inmediaciones estaba el Pazo de las Cadenas, en el lugar de Herves, que en 1680 hospedó a doña María Ana de Neoburgo en su desplazamiento desde el Palatinado a Madrid para casarse con el rey Carlos II, el Hechizado, y convertirse en reina de España.

Aquella zona, en donde prevalecía el campo sobre los pueblos de cierto tamaño, era de abundantes pazos que simbolizaban las fortunas territoriales y que eran el centro de la producción agropecuaria. Los pazos recordaban a los ausentes castillos, aunque eran más bien casas solariegas que lugares de defensa. Desde ellos ejercía su poder e influencia la aristocracia rural, los señoritos, que entraron en fuerte decadencia hacia finales del siglo XIX y que tan magníficamente retrató Emilia Pardo Bazán en Los pazos de Ulloa:

… Y el chico adoraba en aquel tío jovial, vigoroso y resuelto, diestro en los ejercicios corporales, groseramente chistoso, como todos los de la Lage, en las sobremesas; especie de señor feudal acatado en el país, que enseñaba prácticamente al heredero de los Ulloas el desprecio de la humanidad y el abuso de la fuerza.

En la actualidad, muchos aún servían como segundas residencias de gente pudiente, aunque también se habían multiplicado los que se habían adaptado a las circunstancias y se habían convertido en hoteles, como ya habíamos comprobado en nuestra primera jornada del Camino.

Por aquellos lugares también se luchó contra los carlistas en 1837. En la misma parroquia, se localizaba “el conjunto etnográfico de los “Molinos de Batán” que antiguamente sirvieron de sustento para los habitantes de estas tierras”. En Poulo durmió el Gran Duque Cosme III de Médicis el 6 de marzo de 1669. Fray Martín Sarmiento dejó redactada una crónica detallada de su paso en 1775.

La tierra era generosa con el campesino. Florecían las huertas, los hórreos montaban guardia sobre el colorido de los alimentos, los pinos quedaban en lo alto de las lomas.



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