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Dos peregrinos en tiempo de pandemia 6 (Camino Inglés). Ferrol III



El destino de Ferrol siempre estuvo vinculado al mar, a la ría que lleva su nombre y que la ha protegido de las fuerzas del mal navales. La Armada y los astilleros han sido y son hoy en día sus principales fuentes de riqueza. Ferrol era el inicio de uno de los ramales del Camino Inglés.

En el siglo XVI, con la ruta atlántica creciendo en importancia tras el descubrimiento de América, se convirtió en “base naval para la recuperación y abrigo de flotas, lo que favoreció la aparición de los primeros fortines y castillos defensivos, como el de San Felipe”, comentaba el folleto informativo. Pero fue en el siglo XVIII, con Felipe V, quien en 1726 decidió que acogiera la sede del Departamento Marítimo del Noroeste y el Arsenal, cuando más progresó. Su hijo, Fernando VI, en 1.749, decidió instalar los astilleros en Esteiro, que actualmente gestionaba Navantia. Nuestras referencias a la empresa pública se remontaban a ASBA –Australia Spain Business Association-, de la que es socio destacado (nosotros estábamos fuertemente vinculados a la asociación desde hace más de 25 años), y a la construcción de varios buques de guerra para Australia.



La libertad de comercio se consagró con Carlos III en 1.778. Aquel impulso se tradujo en el ilustrado rectángulo del barrio de la Magdalena, que tanto nos había gustado. Aquel urbanismo a ultranza de nueve por cinco manzanas era el corazón comercial que resucitaría al día siguiente –era domingo-. Eran las calles por las que en otros tiempos pasearon marinos ilustres o personajes locales como Concepción Arenal, el escritor Gonzalo Torrente Ballester, el político José Canalejas, que alcanzó la dignidad de presidente del gobierno, o Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE y la UGT. Hermosos edificios modernistas y fachadas acristaladas les acompañaron en sus paseos.

Durante muchos años Ferrol adoptó la denominación de “El Ferrol del Caudillo”, a instancias de Ramón Serrano Suñer, cuñado de Franco. Lo propuso en 1938 y fue aceptado sin dudar. El dictador había nacido en la ciudad. Mantuvo tal nombre hasta 1982. La Memoria Histórica se había trasladado al folleto y en la sección “Nacieron en Ferrol” no aparecía. No pertenecía a la cantera de hombres y mujeres ilustres que era la ciudad.

Bajamos al barrio viejo, respiramos el espíritu de los pescadores y regresamos por la avenida junto al Porto Chico, el mercado, la concatedral y la Alameda de Suanzes. Para otra ocasión quedará subir a Canido y disfrutar de sus Meninas, un recorrido en barco por la ría o visitar el museo Naval.

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