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El blanco y tenue sortilegio del sol japonés 155. Alabanza del water japonés.

 

Fotos de José Ramón Couso.

Nos recuperamos en el onsen, dejamos que entrara la noche y salimos a cenar a un restaurante muy bien puesto. Estaba formado por varios reservados, muy de restaurante tradicional. Estaba repleto de gente joven.

Dialogamos durante toda la cena. Y uno de los temas que salió a relucir, con cierta sorna, fue el de los wáteres japoneses.

En 1933, Junichiro Tanizaki escribió, en su obra El elogio de la sombra, una encendida defensa del retrete japonés:

"Siempre que en algún monasterio de Kioto o de Nara me indican el camino de los retretes, construidos a la manera de antaño, semioscuros y sin embargo de una limpieza meticulosa, experimento intensamente la extraordinaria calidad de la arquitectura japonesa. Un pabellón de té es un lugar encantador, lo admito, pero lo que sí está verdaderamente concebido para la paz del espíritu son los retretes de estilo japonés. Siempre apartados del edificio principal, están emplazados al abrigo de un bosquecillo de donde nos llega un olor a verdor y a musgo; después de haber atravesado para llegar una galería cubierta, agachado en la penumbra, bañado por la suave luz de los shogi y absorto en tus ensoñaciones, al contemplar el espectáculo del jardín que se despliega desde la ventana, experimentas una emoción imposible de describir".

Lamento indicar que tras muchas excursiones a los urinarios públicos, cuya red era envidiable en el campo y en la ciudad, no pude sentir esa suerte de éxtasis que describe el autor. Eso sí, la limpieza era absoluta y nunca faltaba el papel higiénico. Busqué ese "cierto matiz de penumbra, una absoluta limpieza y un silencio tal que el zumbido de un mosquito pueda lastimar el oído son también indispensables", pero no lo hallé.

Era habitual que señalizaran separadamente los aseos occidentales de los japoneses, que alguna vez utilicé, pero esas estructuras parece que han quedado en el pasado.



Sin embargo, el futuro había llegado a las tazas del water japonés, con perdón del lector. Porque una de las primeras fotos que mandas a la familia y a los amigos por whatsapp es la de una tapa con su cuadro de mandos. En algunos casos, hasta contaban con mando a distancia, para evitar incómodas contorsiones.

Asustaba un poco porque no te esperas un cuadro de mandos tan complicado como el de un avión de combate. Por supuesto, las instrucciones vienen en japonés aunque Toto, la empresa líder, Panasonic o Sony u otras marcas, se han esforzado para que los iconos sean fácilmente interpretables.

Te sientas y notas un calorcito tierno, aunque sea verano. El bidé va incorporado, con lo que te puedes deleitar con un suave chorrito hacia las nalgas. ¿Quién no se ha entretenido jugando con los botones aún a costa de algún susto leve? Al final, ocurre como con las lavadoras: utilizas dos programas e ignoras el resto.

Tanto éxito han tenido estos artilugios que los turistas chinos se las llevan a su país como los más preciados souvenirs.

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