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El blanco y tenue sortilegio del sol japonés 84. Ceremonia del té



La sencilla decoración del interior se trasladaba a una combinación de lo antiguo con un cucharón de bambú nuevo y un mantel de tela inmaculado. Ningún color o dibujo se repetían. "Ningún color venía a turbar la tonalidad de la estancia-afirmaba Okakura Kakuzo-; ningún ruido destruía el ritmo de las cosas, ningún gesto alteraba la armonía; ninguna palabra rompía la unidad de los alrededores; todos los movimientos se realizaban sencillamente, naturalmente".
"La marmita -continuaba Okakura Kakuzo- canta bien porque se ha tenido cuidado de colocar en su fondo trozos de metal que produzcan esa armonía particular cuyos ecos parecen los de una tempestad lejana, apagados por las nubes, los de una catarata o los de un remoto mar, que se rompen contra las rocas, los de un chubasco que barre un bosquecillo de cañas, o los suspiros de los pinos en el vértice de una colina remota".
Disfrutaban en silencio de los movimientos del anfitrión mientras preparaba el té con gestos tan intencionados como los de un actor de . Después de haber bebido el té podían conversar. La acción más insignificante se realizaba con absoluta perfección. No era extraño que los taoístas consideraran el té como un componente importante del elixir de la inmortalidad.
El ritual se trasladaba de forma secreta, mediante la práctica, tan sólo para los elegidos:
“Muchas formas de arte japonés: ceremonia del té, Ikebana, ceremonia del perfume, caligrafía, pintura, artes marciales, etc, no han tenido documentación alguna hasta hace poco. Su aprendizaje y transmisión se basaba enteramente en la práctica de las mismas, imitando lo que uno ve y experimenta y comprobándolo en presencia del maestro. Existe la palabra hiden, que significa transmisión secreta. Es decir, que los elementos importantes artísticos no deben estar al alcance de nadie más que de los elegidos de la tradición artística de la familia".
"Las escuelas de artes en general se formaban alrededor de familias que se dedicaban de generación en generación a su conservación y transmisión. Un ejemplo son las escuelas de teatro y kabuki cuyos papeles son hereditarios, esto es, si el padre es actor de ciertas características, el hijo se educaría para que de mayor le sucediera. En muchas ocasiones, la transferencia de las técnicas del arte son secretas".[1]



[1] Estudio de Kayoko Takagi previo a El cuento del cortador de bambú, página 30.

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