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El blanco y tenue sortilegio del sol japonés 46. Yokohama. Parques Koen y Yamashita.



Desde Chinatown nos acercamos al parque Yokohama Koen, una antigua zona de pantanos ganada al mar. Allí estaba el estadio de fútbol. En el mismo se jugó la final del campeonato del mundo organizado por Corea y Japón en 2002. También había acogido varios partidos de la copa Intercontinental. La afición de los japoneses al fútbol quedaba fuera de toda duda.
Cuando nos acercábamos al parque Yamashita, frente al mar, unas chicas se dirigieron a nosotros al oírnos hablar en español. Una de ellas era peruana y descendiente de aquellos japoneses que habían cruzado el Pacífico en busca de fortuna. Por lo elegante que iba estaba claro que la familia la encontró. Las otras dos chicas no hablaban más que japonés. Nos aconsejaron acercarnos hasta los antiguos almacenes de ladrillo rojo que sirvieron como dependencias de aduanas y que se habían reconvertido en zona de ocio. Era el lugar de copas más afamado de la ciudad. Era evidente que en todo el mundo habían aplicado las mismas fórmulas y se habían reformado estructuras portuarias marginales que se habían transformado en centros comerciales y zonas de diversión.

A lo lejos contemplamos el Puente de la Bahía que atravesaba el puerto, una impresionante obra de ingeniería de 860 metros inaugurada en 1989 para facilitar las comunicaciones con la zona. Desde entonces, pasó a formar parte del paisaje del puerto.

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