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Yo me quedo en casa 70. ¡Otra semana sin fútbol!


Estadio Olímpico de Munich siendo desmantelado.

Caminaba por la calle Príncipe de Vergara de regreso a casa el sábado por la tarde y al parar en un semáforo escuché:
-¡Jo, tío, otra semana sin fútbol, vaya coñazo!
El interfecto lo dijo con sentimiento, quizá desde las honduras del corazón, consciente de la grave pérdida que había trastocado su vida más cercana. Me hizo gracia, sinceramente. Al pasar delante de uno de los bares con pantalla gigante, por supuesto cerrado, me acordé de las tardes o noches de fútbol con los amigos, tomando unas cañas y hablando de nuestras cosas de tíos sin hacer demasiado caso al desarrollo del juego, si se ponía pesado. Sufrí cierta nostalgia.
Entre mis hábitos pasados se encontraba leer el Marca por las mañanas después de haber contestado los correos y haber revisado el BOE. Llevo dos meses sin hacerlo. No tengo tele de pago, con lo que no podía disfrutar antes del fútbol o del baloncesto, que seguía con interés especialmente los días de partidos emocionantes, poniendo la radio o por las aplicaciones de los periódicos (minuto y resultado). Pero, soy esencialmente de deportes con amigos y familia, y eso se ha perdido.
No me preocupa si le darán la liga al Barcelona por ocupar la primera plaza antes del parón (esperemos que no), o qué van a hacer con la Euroliga. Me hubiera gustado que reanudaran la Champions para que este año, sí, sin el Madrid, la ganara el Atleti. No me he atiborrado de partidos antiguos en Teledeporte porque me gusta la emoción de no saber el resultado. Y me he dado cuenta de la cantidad de tiempo que cubre, o que cubría, el deporte en mi día a día. Sin ser un forofo.
Echo de menos esa camaradería que imperaba en nuestro grupo de amigos, que teníamos como excusa el fútbol para reunirnos, futboleros y no futboleros. El ambiente de los partidos en el estadio, la pasión cuando por fin se decidían a jugar bien, los abrazos con los goles, la ilusión cuando empezaban las remontadas. O asistir a los partidos en el estadio en compañía de mi cuñado y de mis sobrinos. O las tertulias informales criticando la eficacia del VAR. Y eso parece que tardará en volver.
He visto las imágenes del Borussia Dormunt contra el Schalke de la reanudación de la liga alemana y no me han dicho nada: sin público, sin celebraciones, sin el ambiente especial. Esta temporada nos la han chafado y nos han sumido un poco más en el aburrimiento.
No sé qué sentiré cuando regresen. Según el formato.

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