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El blanco y tenue sortilegio del sol japonés 15. Omotesando.



Omotesando (que se traduciría por acceso principal, referido al santuario Meiji), a pocos metros, era el escaparate pijo de la moda tokiota. Todas las grandes marcas estaban representadas: Zara, Tod’s, Bulgari, Chanel, Dior, Apple… En definitiva, un peligro para la visa. Esas marcas de lujo se combinaban con una arquitectura de vanguardia que despertaba una mayor admiración entre nosotros, que nos fijamos más en las fachadas de los edificios que en los escaparates de las tiendas, por cierto, impresionantes.
Las tiendas estaban aún cerradas. Muy pocos vehículos circulaban por la que se comparaba con los Campos Elíseos de París. Nos llamó la atención una larguísima cola formada por jovencitas muy bien vestidas y perfectamente arregladas. Por supuesto, en fila de a dos, sin que nadie se colara, todo muy ordenado. Esperaban la apertura de la tienda de Apple, según comentó una chica a la que preguntó José Ramón.
Cambiamos de acera, nos encontramos a unos españoles, observamos la entrada de unos rezagados a una iglesia, nos asumamos a algunas tiendas y continuamos hacia el santuario Meiji. Tomamos nota mentalmente de los detalles para comparar con su competencia, los distritos de Shibuya y Ginza.

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