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Yo me quedo en casa 13. Hacienda somos todos...unos más que otros.


Foto de la exposición Lujo en la antigüedad, de Caixaforum.

Hace algunos años, Hacienda lanzó una eficaz campaña de concienciación bajo el lema “Hacienda somos todos”. Trataba de implicar a toda la población aunque, como decía un buen amigo mío, “sí, somos todos, pero unos más que otros”.
En la asignatura de derecho tributario, en la universidad, nos matizaron el concepto de justicia contributiva, en el sentido de que había que tratar igual a los iguales y diferente a los diferentes. Aquella idea caló profundamente en mi mente, máxime cuando mis derroteros profesionales me han llevado a trabajar en el ámbito fiscal.
Soy un autónomo peculiar, ya que no cotizo por el régimen especial de trabajadores por cuenta propia (el de los autónomos) al cotizar por una de las mutualidades alternativas, la Mutualidad de la Abogacía, con lo que las medidas aplicables al colectivo de autónomos no las podré aprovechar, al menos en su totalidad. No obstante, las he seguido con interés profesional y personal. Soy un habitual lector del BOE.
Los sufridos autónomos están pendientes en cada comparecencia del Presidente del Gobierno o de las ministras de economía y hacienda del maná que alivie sus penas y sus maltrechas cajas y bancos. No miran al cielo, miran a los medios de comunicación, se ilusionan con algunas noticias esperanzadoras y se indignan con el erial de medidas, que no se acuerdan de ellos.
A muchos autónomos el estado de alarma les ha cerrado los negocios. En muchos casos, han podido acoplarse al teletrabajo, con todos los inconvenientes y limitaciones que ello supone. Además, muchos de sus clientes han tenido que cerrar también sus empresas por las medidas gubernamentales o sufren similares circunstancias negativas. Aunque parezca que el teletrabajo lo soporta todo, la realidad es muy distinta y la actividad se resiente. La facturación, no digamos.
Esperaban como agua de mayo en este cambiante marzo que el Gobierno les hiciera un guiño (¿y, de lo mío, qué?) que no termina de llegar. Con timidez, se ha abierto una línea de avales, con un primer tramo de 20.000 millones de euros. Servirá para dar liquidez, pero a costa de endeudarse más y soportar una losa de financiación más pesada. Sin embargo, la suspensión del pago de las cuotas de autónomos no llega, algo que es un clamor.
Hace unos días se esperaba la aprobación de esa medida. El presidente de ATA, Lorenzo Amor, lo daba por hecho. Una rectificación bien acogida, se comentaba. Pero hasta que no se publica en el BOE no tiene vigencia y los que somos perros viejos leíamos esas noticias con escepticismo. El martes no la aprobó el Consejo de Ministros. Agua. O un jarro de agua fría.
Es cierto que se puede solicitar el cese de actividad y el cobro de la prestación correspondiente, con exención de pago de cuotas. O, en último caso, darse de baja en la Agencia Tributaria y en la Seguridad Social hasta que cambien los vientos. Habrá que analizar las situaciones, pero es poco consuelo.
La Agencia Tributaria ha demostrado poca empatía con los sufridos contribuyentes. Me recuerdan a los recaudadores de los cuentos y de las películas históricas. Las Haciendas Forales han sido algo más comprensivas. A la inicial suspensión de los plazos administrativos siguió, pocos días después, el cambio de tendencia y la no interrupción de los plazos tributarios de declaración e ingreso. El autónomo que ha tenido que cerrar su negocio o que está teletrabajando va a tener que buscar sus facturas para enviarlas a su teletrabajador asesor fiscal para que haga como pueda las declaraciones de bienes en el extranjero (modelo 720) antes del 31 de marzo, o las declaraciones del primer trimestre antes del 20 de abril. Eso sí, le permitirán aplazar los pagos durante seis meses, los tres primeros sin intereses. Y tendrá que observar con perplejidad cómo rocían de ayudas y subvenciones a amigos y potentados.
El Gobierno nos pide Unidad (sí, con mayúsculas) y los pequeños y fieles empresarios piden solidaridad, comprensión. Se ha anunciado que no bajarían los sueldos a los funcionarios. Luego, que se barajaba una rebaja del 2%. Reto a que encuentren algún autónomo que no se acogería a una bajada del 2% en su facturación o en sus beneficios. Igual con muchos trabajadores por cuenta ajena.
Que en la Unidad Hacienda seamos todos. No unos más que otros. Quizá es que los autónomos somos más resistentes que el coronavirus. Dios, qué buen vasallo si hubiera buen señor.

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