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Una saga islandesa en autocaravana 118. Stykkishólmur y la bahía de las islas II.


Parece que el lugar estuvo habitado desde tiempos del Asentamiento, aunque su historia más reciente arrancaba desde 1550, cuando fue creado un puesto comercio por los daneses. El comercio y la pesca fueron sus fuentes de riqueza y dejaron diversas edificaciones de madera de vistosos colores que deleitaban a los paseantes azotados por el viento y la lluvia. Las antiguas casas de pescadores o los almacenes del puerto fueron abandonados y en la década de 1980 se inició su rehabilitación.

De aquella época permanecía la Norska Husid, la casa de Noruega, de color negro, construida en 1832 por el comerciante y astrónomo aficionado (según cuenta la Lonely) Arni Thorlacius. Parte de la casa fue traída de Noruega, de ahí su nombre. Ahora era el Museo Regional. Muy cerca estaba la Biblioteca del Agua, una antigua biblioteca con una curiosa instalación que simulaba el agua derretida de los glaciares. El Museo del Volcán había reciclado el antiguo cine y albergaba la colección del vulcanólogo Haraldur Sigurdsson. Otras casas eran acogedores hoteles o sabrosos restaurantes. Un atrayente conjunto.
La población era pequeña, unos 1100 habitantes, que vivían en armonía, en un entorno precioso que haría las delicias del visitante.

Paseamos por el puerto, contemplamos los barcos y continuamos hasta la isla de Súgandisey, que estaba unida a la península por la carretera del puerto. Era una gran masa de piedra con poderosos acantilados. En lo alto, un faro, para disfrutar de otra hermosa perspectiva de la bahía. El viento decidía nuestra ruta con los sopapos que nos daba.

Leí que aparecía en La vida secreta de Walter Mitty, como otros lugares de Islandia. No recuerdo en qué escena.
Desde el puerto salía el ferry que comunicaba el pueblo con la isla de Flatey y los fiordos del Noroeste, en concreto con Brjanslaekur.

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