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Una saga islandesa en autocaravana 32. Las islas Vestmannaeyjar



El pescado islandés, que sigue siendo una de las principales y tradicionales fuentes de riqueza del país, y la principal exportación, como mucha diferencia, a nuestro país, empezó a ser una mercancía muy apreciada en Europa hacia principios del siglo XIV. Siglos después, otros estados ambicionaron las importantes pesquerías y buscaron establecerse en sus costas e islas, lo que provocó conflictos con sus vecinos dispuestos a una invasión económica. Y uno de esos imprescindibles enclaves pesqueros se encontraba en las islas Vestmannaeyjar.
Por la carretera 254, a la altura de la cascada Seljalandfoss, se bajaba a la costa y en Landeyjahöfn se tomaba el ferry hasta la isla mayor y la única habitada, Heimaey. Nosotros no realizamos ese recorrido y las contemplamos, cuando fue posible, desde la lejanía.
El nombre del archipiélago significaba los Hombres del Oeste. En tiempos de la época del Asentamiento, Ingólfur Arnasson y su hermano de sangre Hjörleifur buscaban un lugar donde establecerse en Islandia. Varios esclavos irlandeses de Hjörleifur se rebelaron contra él y lo asesinaron junto a otros de sus hombres. Aquellos esclavos se refugiaron en las islas. Ingólfur los buscó y ejecutó su venganza y denominó a estas islas en que se habían refugiado las islas de los Hombres del Oeste, en referencia a aquellos irlandeses rebeldes.
La formación de las quince islas y otros múltiples islotes y escollos se remonta entre el final de la Edad de Hielo (hace unos 10.000 años) y 1963, en que una erupción afloró desde el mar la isla de Surtsey. Su población era de unos 5000 habitantes y daba cobijo a miles de aves. Esas aves y sus huevos, junto con la pesca, fueron la base del alimento de la población.
A principios del siglo XV empezaron a llegar barcos ingleses atraídos por los bancos de bacalao producto de las migraciones invernales. Cada año acudía un centenar de embarcaciones que establecieron una estación en las islas y en otros lugares del sur. La presencia de los ingleses originó varios conflictos. En 1425, capturaron al gobernador y le trasladaron a Inglaterra, donde tuvo que presentar una queja formal alegando que habían fortificado la estación pesquera y casi habían exterminado a la población local en algunas zonas rurales. Se les acusaba de secuestrar a los niños, aunque parece que era una práctica habitual la venta de los hijos por sus padres, según leí en la Breve historia de Islandia, de la que extraigo algunos datos.
Aquellas fricciones provocaron una guerra con Dinamarca (desde 1394, por la Unión de Kalman, Islandia era una posesión danesa) que duró cinco años.
En la segunda mitad del siglo XV irrumpieron los alemanes, que décadas antes compraban el pescado a los noruegos. Los alemanes entraron en conflicto con los ingleses. Los daneses tomaron parte en la mayoría de los casos del lado de los alemanes. En 1543-44, la Corona Danesa atrapó 65 navíos alemanes que faenaban en sus aguas. En 1558 los ingleses fueron definitivamente expulsados y se incautaron sus bienes. Las islas pasaron a ser propiedad de la Corona. Empezaba el periodo de aislamiento impuesto por los daneses.
No terminaron ahí las desventuras de las islas. En 1627, piratas turcos alcanzaron las costas del sur y el este de Islandia y, por supuesto, las islas. Saquearon las granjas y las aldeas, asesinaron a todo el que se resistía y se llevaron un importante botín de doscientos esclavos que fueron vendidos en el mercado de Argel. Un pequeño contingente fue rescatado años después. No he podido averiguar si los piratas norteafricanos alcanzaron Islandia por casualidad, desviados de su ruta por los vientos y las tormentas, o fueron atraídos por unas supuestas riquezas. Los esclavos nórdicos eran muy apreciados y solían ser moneda de cambio para adquirir mercancías de oriente, como la seda.
La última desgracia fue la erupción de 1973, que obligó a evacuar toda la población de Heimaey y que sepultó un tercio de la ciudad que lleva el mismo nombre que el archipiélago.
Un lugar idílico con un pasado terrible.

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