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Una saga islandesa en autocaravana 25. Stong y las sagas islandesas



Nos encontrábamos en la zona donde transcurre una de las sagas islandeses más importantes: la saga de Njáll. Las sagas se consideran un precedente de la novela moderna a la que se adelantaron unos dos siglos. Fueron escritas entre finales del siglo XII y el siglo XIII. Influyeron en autores contemporáneos como Borges o Hemingway.
Las sagas suelen ser truculentas, cargadas de violencia, venganza y odio, un poco como los culebrones modernos, salvando las distancias. La de Njáll gira en torno al enfrentamiento entre dos familias o clanes, lo que me recuerda un poco a la epopeya india del Mahabaratta. Al final muere hasta el apuntador. No es de extrañar que los productores de Juego de Tronos se desplazarán hasta estos lugares para la realización de algunos capítulos. Para los amantes de la serie hay una ruta de lugares islandeses que sirvieron para ambientarlos.

No estábamos lejos de Stong. Continuamos por la carretera 32 en dirección noroeste y tomamos un desvío hacia la izquierda. Un cartel advertía que el camino sólo era apto para todoterrenos. No obstante, como el primer tramo no estaba muy mal nos adentramos en el mismo, aunque tuvimos que desistir en la primera cuesta que presentaba unos peligrosos baches. Aparcamos y subimos caminando. El paisaje no decepcionaba. El río giraba hacia la derecha para ocultarse después tras una colina. Al frente, se ofrecía un paisaje lunar de dramática belleza amplificada por el cielo cubierto. Era un extenso campo de lava que se elevaba en sucesivos montículos. El viento penetraba en nuestros oídos.
Caminamos algo más por si hubiera la posibilidad de atisbar los restos arqueológicos. Imposible.

En el año 1104, una erupción del volcán Hekla arrasó el valle del río Thjorsá y una veintena de granjas quedaron cubiertas por la ceniza. La ceniza permitió su conservación. Cuando los arqueólogos empezaron las excavaciones desenterraron unos cuarenta edificios en la zona. La única granja que permaneció descubierta fue Stong. El resto fueron tapadas nuevamente. En 1974, con motivo del 1100 aniversario del asentamiento en Islandia, se construyó una réplica de la casa de esta granja que perteneció a Gaukur Trandilsson, aquel vikingo del que hablamos en el promontorio de Gaukshöfdi. Aquellos trabajos permitieron conocer mejor la vida de los vikingos en aquella época.
Además de sus valores históricos, Stong ofrecía dos premios para los que se aventuraban hasta la zona: el valle de Gjain y la cascada Háifoss. El valle era una hermosa sucesión de pequeños lagos, ríos y cascadas donde destacaba la cascada Gjarfoss, formada por el río Raudá o río rojo. Háifoss era la segunda cascada más alta del país, con 122 metros, aunque suponía una larga caminata de varias horas. Todo ello quedará para otra ocasión.

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