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El Hierro. Clamor volcánico, tranquilidad infinita 26. Isora, Tinor y el regreso a Valverde.



Hago el regreso por la misma ruta hasta el desvío que marca la dirección hacia Isora. La carretera es estrecha pero buena. Otra vez el ambiente agrícola, otra vez la visión parcelaria. La riqueza la aporta la Cooperativa de Ganaderos.
Atravieso Isora, observo su iglesia y me desvío hacia su mirador. Coincidimos tres vehículos, todo un récord. El grupo más numeroso es una familia. Es bastante habitual que los turistas sean familiares de gente de la isla que aprovechan el encuentro para recorrer la misma.

Nuevamente, el mirador es espectacular. La caída puede tener casi un kilómetro. Lo más cercano es el Roque Bonanza. Estoy casi en el otro extremo de Las Playas, del arco que me resulta más cotidiano. Comparo mentalmente mi visión en contrapicado.
No seguiré la carretera general sino otra casi paralela que pasa por Tinor. Uno de los atractivos de este pueblo son las pirámides de ceniza sobre los campos verdes en la meseta. El otro es Juanito el de Tinor, uno de mis alumnos. Tiene cuerpo de luchador de lucha canaria, como Pollito de la Frontera, y la bondad acogedora de los herreños. Es el más fiel de los asistentes y un manitas envidiable. Desde aquí le mando todo mi afecto.

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