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El Hierro. Clamor volcánico, tranquilidad infinita 25. El mirador de Las Playas.



La primera parada la hago en el Mirador de las Playas, que domina el Risco de los Herreños y que abarca toda la bahía del mismo nombre, entre Roque Bonanza y Punta de Miguel. Se divisa el parador incrustado en el terreno. Las ramas de los pinos regalan una sombra necesaria.

Los miradores son una delicia para una cómoda visión de los paisajes más amplios de la isla. En ellos se combina la zona alta y la baja, la montaña y el mar, la lava y las laderas, el llano con sus límites feroces de acantilados tranquilos aunque de rostro pétreo y adusto.

Mis amigos holandeses y Raquel me preguntan cuántos he visto y hago memoria. Son bastantes. Si le unimos las paradas vistosas, muchos más; porque la isla ofrece panorámicas casi continuamente, para gozo del viajero, que sabe apreciarlo y aprovecharlo. El tour de los miradores es imprescindible.

La forma es parecida a la de El Golfo, aunque más pequeña en extensión. Sin embargo, aquí la caída es más vertical, estás más encima. Bajan barrancos y senderos, los árboles se adaptan bien a la pendiente. El mar está aparentemente sereno. Se escucha su movimiento en el silencio que lo impregna todo. La bahía es diáfana.


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