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Sicilia: Sueños de una isla invadida 68. Marsala y Garibaldi.



Nuestro recorrido nos llevó a las inmediaciones de Marsala, famosa por su vino, pero no entramos a la población.
Marsala era importante porque en ella se había iniciado la liberación de Sicilia de los Borbones y su adhesión a la Italia unificada, un nacionalismo convergente que había sido propugnado desde hacía siglos por personajes tan relevantes como Dante, Maquiavelo o, más recientemente, Leopardi.
Garibaldi salió de Quarto, cerca de Génova, el 5 de mayo de 1860 y desembarcó en Marsala el 11 de mayo al frente de la Expedición de los Mil, que se internó en la isla y el 15 de mayo venció en la batalla de Calatafimi, cerca de Segesta, a las tropas borbónicas. Se abría el paso hacia Palermo y la conquista de Sicilia.
Desde la isla, los garibaldinos, que representaban el liberalismo, un nuevo tiempo, saltaron a Nápoles y en la batalla de Volturno, en octubre de 1860, tan decisiva, vencerán a las tropas napolitanas. El 4 de noviembre de ese mismo año se celebró un plebiscito que aprobó la anexión de Sicilia al Piamonte.

Aquellos Borbones derrotados habían sido legitimados en el Congreso de Viena, que creó en 1815 el Reino de las Dos Sicilias, cuyo precedente encontramos en tiempos de Alfonso de Aragón, bajo el cual estuvieron Sicilia y Nápoles. La constitución de 1812 fue sancionada por el rey en mayo de 1813. Los Borbones habían ganado impopularidad con el devenir del siglo. En 1848, el parlamento siciliano votó su separación de Nápoles. Un año después, tras una fuerte represión, Sicilia regresó a la disciplina de Fernando II, que murió en 1859, un año antes del final del reino, que asumirá su hijo Francisco II.
La impopularidad de los Borbones contrasta con la veneración a Giuseppe Garibaldi, el héroe de rasgos mitológicos, el libertador con un perfil romántico que cautivó a las gentes del sur, presos de las injusticias y los privilegios del Antiguo Régimen. Esa popularidad, ese carisma fueron esenciales para esa fácil victoria. Era habitual encontrar calles, plazas u otros lugares públicos dedicados a Garibaldi en toda Italia y, por supuesto, en Sicilia.

Nota: fotos obtenidas de Wikipedia.

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