Designed by VeeThemes.com | Rediseñando x Gestquest

Sicilia: Sueños de una isla invadida 45. Siracusa V. La polis griega



La Edad Arcaica, entre el 800 y 500 a.C., fue una etapa de profundos cambios en todos los ámbitos tras tres siglos de oscuridad cuyos efectos fueron devastadores para Grecia. La época Arcaica vio nacer la peculiar organización urbana que es la polis, las ciudades-estado que se desarrollaron a lo largo de todo el ámbito griego. Su influencia llegará hasta nuestros días con un legado tan importante como la democracia.
Aristóteles, en su Política, destacó la polis como la mejor forma de asociación de los hombres, como el lugar natural para la humanidad, la que identificaba al individuo, que unía su nombre al de su ciudad, como Heródoto de Halicarnaso o Tucídides de Atenas.
Su estructura básica habitual era la de un rey, un consejo formado por los ancianos que le asesoraban y una asamblea. Nacerá como una agrupación de pueblos, denominada synoecism, con un centro urbano, el asty o astu, y un lugar de encuentro, de reunión, el ágora, donde se solía encontrar también el mercado. La zona urbana estaba rodeada de campos y granjas, denominada chora. Solo eran ciudadanos los hombres nacidos en la polis, adultos y libres, lo que excluía del concepto de polites al extranjero, a las mujeres y a los esclavos. Se agrupaban en torno a un templo, a una divinidad principal. En ocasiones, participaban en competiciones comunes, los juegos, de los que resaltan los Olímpicos.
Cuando las tierras para labor empezaron a ser más escasas y la presión demográfica mayor, los griegos se plantearon emigrar a nuevos territorios. Es lo que se conoce como la colonización. Este fenómeno fue siempre precedido de una crisis en la metrópoli, la ciudad matriz. Antes de mandar a un grupo para formar una colonia o apoikia, había que obtener la aprobación del oráculo de Delfos, el templo panhelenístico en honor a Apolo construido en la ladera del monte Parnaso.
Una de esas oleadas de emigración ordenada tuvo como destino el sur de Italia y la isla de Sicilia. Allí las colonias fueron como réplicas de las polis de origen. Las colonias no mantuvieron una relación de subordinación o dependencia con la metrópolis. Sí mantuvieron relaciones de fraternidad, cultos comunes y otros rasgos en un plano de igualdad. Algunas alcanzaron un nivel económico, cultural y político similar o incluso superior a las polis de origen.
Un ejemplo significativo fueron esos pedacitos de Grecia en Sicilia. Crecieron, evolucionaron, construyeron templos y teatros, como los que aún se admiran en la isla, alumbraron filósofos, científicos, literatos, estrategas, hombres de estado y políticos o grandes comerciantes. La historia de Grecia es también la de Sicilia.
La elección del lugar donde se fundaba una colonia debía cumplir con unos requisitos básicos. Debía ser fácilmente defendible, con fácil acceso al agua, abundante tierra para cultivar y recursos naturales que permitieran su subsistencia y, con el tiempo, el comercio. Estos requisitos los cumplían las colonias griegas en Sicilia y en particular, Siracusa, que fue fundada por los corintios. Avanzar por la isla es visitar aquellas colonias y los vestigios que han llegado a nuestros días, bastante abundantes, por cierto.

0 comentarios:

Publicar un comentario