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Los saris son el color de la India 184 (2011). La tumba de Itimad-Ud-Daula.


 

Volvimos a encontrarnos con los mismos turistas que nos habían acompañado por la mañana. El recorrido era común a todos los que deseábamos admirar las bellezas de la antigua capital de los mogoles.

El mausoleo era de mármol blanco de Makrana y ocupaba el centro del jardín cuadrado rodeado por un alto muro. Se repetía la estructura del jardín del paraíso, del char bagh. Las avenidas de agua estaban casi secas. Tan sólo se refrescaban por los restos de las últimas lluvias.

-Este mausoleo se conoce como el Baby Taj y es uno de sus precedentes. La tumba de Humayun, en Delhi, sería otro de sus antecedentes. Es una obra de transición entre los estilos de Akbar y Sha Yahan.


 

No era muy grande. Sin embargo, era de una hermosa simetría. Cuando nos acercamos comprobamos la perfección de su decoración. El plinto sobre el que se elevaba era de escasa altura.

En el centro de cada uno de los lados se alzaban pórticos de arenisca roja con ribetes blancos. Uno de ellos era una casa de huéspedes con baños. Contemplamos el río desde el pabellón opuesto a la entrada. La vista no era demasiado interesante. Allí dormitaban unos paisanos que nos miraron sin mayor curiosidad. Regresamos al edificio principal.

En el mármol se encontraban incrustadas piedras de diversos colores que formaban una decoración geométrica y floral, arbustos que se enroscaban. Toda la superficie, incluidos los cuatro minaretes octogonales, estaban cubiertos por la sofisticada combinación de decoraciones.


Nos descalzamos y accedimos al interior. Las pinturas de árboles, frascos de vino y floreros, se mantenían en buen estado. Eran de inspiración persa. La parte inferior era de azulejos con soles grises. El techo era de mucarnas coloreadas. Paseamos por las salas de las esquinas, donde estaban sus hermanos y otros familiares, antes de entrar en la central, donde se encontraban los dos sepulcros de los padres de Nur Jahan. Eran sencillos, casi como los de cualquier otro creyente que hubiera sido enterrado con dignidad. Las celosías filtraban la luz y trazaban un mosaico de estrellas sobre el suelo.

Dimos una nueva vuelta por el exterior y contemplamos desde cerca los detalles.

La torre central no se comunicaba con la exterior. Eran dos estructuras separadas. La ocupaban réplicas de las tumbas. Una tumba musulmana debe estar cubierta por una cúpula.


 

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